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15 oct 2026

Conozca las opciones de tratamiento

hombre mayor leyendo un folleto sobre salud cerebral en la mesa de su cocina

Los cambios en la memoria y el pensamiento suelen desarrollarse poco a poco y durante un período prolongado. Al principio, pueden manifestarse como olvidar citas o perder el hilo de las conversaciones. En algunas personas, estos cambios forman parte del envejecimiento normal. En otras, ocurren con mayor frecuencia o siguen un patrón y pueden ser señales tempranas de deterioro cognitivo leve o demencia. Saber que usted o un ser querido podría tener deterioro cognitivo leve o demencia puede ser difícil. Es posible que tenga preguntas como: ¿Qué tratamientos existen? ¿Ayudan los medicamentos? ¿Qué más podemos hacer ahora?

Estas afecciones pueden cambiar cómo se siente una persona y cómo se comporta con los demás. Recibir el tratamiento adecuado puede ayudar. El diagnóstico temprano es muy importante porque algunos tratamientos nuevos están aprobados únicamente para las etapas iniciales de la enfermedad. Este artículo presenta los tratamientos actuales, con y sin medicamentos, para el deterioro cognitivo leve y la demencia.

Medicamentos para el deterioro cognitivo leve y la demencia

Medicamentos dirigidos a la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y representa entre el 60 % y el 80 % de los casos. Por esta razón, la mayoría de los medicamentos disponibles actualmente, o que están en desarrollo, están diseñados para tratar esta enfermedad. Dos medicamentos más recientes, lecanemab (Leqembi) y donanemab (Kisunla), ayudan a eliminar una proteína dañina llamada amiloide, que se acumula y forma placas en el cerebro de las personas con Alzheimer. Están aprobados para personas con deterioro cognitivo leve o demencia leve causada por la enfermedad de Alzheimer. Antes de comenzar el tratamiento, los médicos confirman la presencia de amiloide mediante una tomografía por emisión de positrones (PET), una prueba del líquido cefalorraquídeo o, en algunos casos, un análisis de sangre. Estos tratamientos no son adecuados para personas que toman anticoagulantes, como la warfarina, o que tienen determinadas características genéticas (dos copias de APOE e4).

En ensayos clínicos grandes, la eliminación del amiloide redujo la velocidad del deterioro de la memoria y el pensamiento aproximadamente entre un 20 % y un 35 % durante 18 meses en personas con Alzheimer en etapa temprana. Las personas que recibieron estos medicamentos también presentaron un menor deterioro en su capacidad para realizar actividades cotidianas, en comparación con quienes recibieron un placebo (un tratamiento sin principio activo).

Sin embargo, estos medicamentos no están aprobados para personas con demencia moderada o grave porque no se ha demostrado que sean beneficiosos en esas etapas. Por eso son importantes el diagnóstico temprano y las evaluaciones cognitivas periódicas. Estos medicamentos no detienen ni revierten la pérdida de memoria. En cambio, hacen que el deterioro avance más lentamente, y sus beneficios se acumulan de forma gradual con el tiempo.

Donanemab se administra mediante una infusión intravenosa una vez al mes, y el tratamiento puede suspenderse cuando las imágenes cerebrales muestran que se ha eliminado el amiloide. Lecanemab puede administrarse mediante una infusión intravenosa cada dos semanas o mediante una inyección semanal debajo de la piel que puede aplicarse en casa. El tratamiento requiere seguimiento médico continuo. Los efectos secundarios pueden incluir reacciones durante o después de una infusión o inyección (como fiebre, escalofríos o síntomas parecidos a los de la gripe), así como inflamación temporal del cerebro o pequeños sangrados cerebrales, conocidos como anomalías en las imágenes relacionadas con el amiloide (ARIA, por sus siglas en inglés). Las ARIA aparecen en las imágenes cerebrales de aproximadamente 1 de cada 8 a 1 de cada 4 personas tratadas. La mayoría de las personas con ARIA no presentan síntomas, pero algunas pueden tener dolor de cabeza, confusión, mareos o cambios en la visión. Los casos graves son poco frecuentes. Por seguridad, es necesario realizar resonancias magnéticas cerebrales periódicas para vigilar estos riesgos, especialmente durante los primeros meses de tratamiento. Las personas que tienen dos copias de un gen llamado APOE4 presentan un mayor riesgo de ARIA. Por eso se recomienda realizar pruebas genéticas antes de comenzar el tratamiento y evaluar si este es adecuado. No todas las personas pueden recibir estos medicamentos. Otros problemas de salud y el uso de anticoagulantes son algunos de los factores que ayudan a determinar si este tipo de tratamiento es apropiado.

Medicamentos para tratar los síntomas

Otros medicamentos se enfocan en aliviar los síntomas, en lugar de retrasar la progresión de la enfermedad. Estos tratamientos pueden ayudar a algunas personas a desenvolverse mejor en su vida diaria, pero no modifican la causa subyacente de la enfermedad. La respuesta al tratamiento y los efectos secundarios pueden variar de una persona a otra.

  • Los inhibidores de la colinesterasa, como donepezilo (Aricept), rivastigmina (Exelon) y galantamina (Razadyne), ayudan al cerebro a conservar una mayor cantidad de una sustancia química llamada acetilcolina. Esta sustancia es importante para la memoria y el pensamiento. Estos medicamentos están aprobados para tratar la enfermedad de Alzheimer, y la rivastigmina también está aprobada para la demencia causada por la enfermedad de Parkinson. En ocasiones, los médicos también los recetan para la demencia con cuerpos de Lewy o la demencia vascular. No se ha demostrado que eviten que el deterioro cognitivo leve progrese a demencia. Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del apetito, calambres musculares o problemas de sueño.
  • La memantina (Namenda) actúa de manera diferente, ya que regula el glutamato, una sustancia química del cerebro que participa en la memoria y el aprendizaje. Está aprobada para tratar la enfermedad de Alzheimer de moderada a grave y, en ocasiones, se combina con donepezilo en una sola cápsula (Namzaric). Los efectos secundarios comunes incluyen mareos, dolor de cabeza, confusión o estreñimiento.

Tratamiento de otras afecciones que afectan la memoria y el pensamiento

Otros problemas de salud pueden empeorar los síntomas de la demencia. Por ejemplo, la depresión, los problemas de sueño, la pérdida de audición, los trastornos de la tiroides, los niveles bajos de vitamina B12 o los efectos secundarios de otros medicamentos pueden afectar negativamente la memoria y el pensamiento. Identificar y tratar estos problemas con los medicamentos o las terapias adecuadas puede ayudar a las personas a sentirse mejor. La agitación y los problemas de sueño también son comunes en personas con demencia. El brexpiprazol (Rexulti) y la combinación de dextrometorfano y bupropión (Auvelity) están aprobados para tratar la agitación relacionada con la demencia por Alzheimer, y el suvorexant (Belsomra) está aprobado para tratar el insomnio en personas con enfermedad de Alzheimer. Su médico puede explicarle los beneficios y riesgos de cada uno. Al tratar estas afecciones, los médicos procuran evitar medicamentos que puedan afectar negativamente la memoria o el pensamiento.

Tratamientos sin medicamentos

No todas las personas prefieren tomar medicamentos. La buena noticia es que los tratamientos sin medicamentos también pueden beneficiar al cerebro y al cuerpo.

Cambios en el estilo de vida y hábitos saludables

Los pequeños cambios en la vida diaria pueden marcar una gran diferencia. De hecho, los expertos estiman que abordar 14 factores de riesgo, como la presión arterial alta, la pérdida de audición, la falta de actividad física y el tabaquismo, podría prevenir o retrasar casi la mitad (aproximadamente el 45 %) de los casos de demencia. Los hábitos saludables también pueden ayudar a las personas con problemas de memoria o pensamiento a mantener su independencia durante más tiempo. Estos hábitos incluyen:

  • Muévase todos los días: El ejercicio ayuda a mejorar la fuerza, el equilibrio y la salud cerebral. Intente realizar al menos 30 minutos de actividad física moderada cinco días a la semana, además de ejercicios para fortalecer los músculos dos días a la semana. Puede caminar a paso rápido, bailar, practicar yoga o levantar pesas ligeras.
  • Descanse bien: Dormir bien ayuda al cerebro a descansar, eliminar sustancias de desecho y mantenerse saludable. Procure dormir entre 7 y 9 horas por noche. Evite la cafeína por la tarde, mantenga su habitación fresca y tranquila, y evite las pantallas antes de acostarse. Si ronca fuertemente o se siente muy cansado durante el día, consulte con su médico sobre la apnea del sueño.
  • Coma más alimentos vegetales y proteínas magras: Consuma abundantes frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras, como pescado o frijoles. Los patrones de alimentación saludables para el cerebro, como las dietas mediterránea y MIND, incluyen pescados como el salmón y las sardinas, que son ricos en ácidos grasos omega-3.
  • Cuide su salud física: Su cerebro y su cuerpo trabajan en conjunto. Acuda a chequeos médicos regulares, incluidos exámenes de audición, visión y salud dental. Mantenga bajo control la presión arterial, el azúcar en la sangre y el colesterol. Use audífonos si los necesita y tome sus medicamentos según las indicaciones médicas. No fume, limite el consumo de alcohol y protéjase de las lesiones en la cabeza usando el cinturón de seguridad o un casco.
  • Mantenga sus relaciones sociales: La soledad puede afectar negativamente la salud cerebral. Hable con sus amigos, únase a un club o llame con frecuencia a sus familiares.
  • Aprenda algo nuevo: Las nuevas experiencias ayudan a mantener el cerebro activo. Pruebe resolver rompecabezas, leer, jugar a las cartas o aprender una nueva habilidad o un idioma. Aunque es bueno profundizar en temas que ya conoce, lo importante es desafiar a su cerebro. Intente aprender habilidades nuevas en lugar de limitarse a mejorar las que ya tiene.
  • Cuide su salud mental: La depresión, la ansiedad y el estrés pueden empeorar la memoria o el pensamiento. La respiración profunda, la meditación o hablar con un consejero o terapeuta pueden ayudarle a manejar el estrés y la ansiedad. Si se siente triste o desanimado la mayoría de los días, hable con su médico, ya que la depresión puede tratarse.
  • Dedique tiempo a lo que le da propósito: Realizar actividades que son importantes para usted es una forma valiosa de ejercitar su cerebro y puede mejorar su salud mental. Haga cosas que tengan significado para usted, ya sea ayudar a los demás o pasar tiempo con su familia.

Para obtener más información sobre los cambios en el estilo de vida que pueden favorecer su salud cerebral, consulte Hábitos diarios para mantener un cerebro saludable.

Terapias que pueden ayudar

También existen muchas terapias sin medicamentos que pueden ayudar a las personas con demencia a sentirse más relajadas y conectadas con los demás. Estas actividades pueden reducir la agitación, la inquietud y la ansiedad, y ayudar a las personas con demencia a disfrutar más de la vida. Algunos ejemplos incluyen:

  • Terapia de estimulación cognitiva (actividades grupales que estimulan de manera gradual el pensamiento y la memoria).
  • Terapia de reminiscencia (compartir recuerdos, fotografías y música del pasado).
  • Musicoterapia.
  • Terapia asistida con animales.
  • Arteterapia (como pintar o dibujar).
  • Aromaterapia.
  • Terapia de masajes.
  • Ejercicio ligero.
  • Ver videos de familiares y amigos.

Cómo hacer que el hogar sea más seguro

Algunos cambios sencillos en el hogar pueden ayudar a que una persona con demencia viva de manera más segura:

  • Reduzca el desorden y los ruidos fuertes.
  • Guarde bajo llave o fuera del alcance los objetos peligrosos, como objetos cortantes, medicamentos, armas de fuego o llaves del automóvil.
  • Mejore la iluminación, retire las alfombras sueltas e instale barras de apoyo para ayudar a prevenir caídas.
  • Establezca una rutina diaria.
  • Utilice alarmas de seguridad o cámaras si es necesario.

Los terapeutas ocupacionales pueden ayudar a las familias a identificar las mejores maneras de hacer que el hogar sea seguro y cómodo.

La importancia del diagnóstico temprano

El diagnóstico temprano es fundamental. Los tratamientos más recientes para la enfermedad de Alzheimer están aprobados únicamente para personas que se encuentran en las etapas iniciales de la enfermedad. Cuanto antes conozca su situación, más oportunidades tendrá de cuidar su cerebro y planificar el futuro.

Los chequeos médicos regulares pueden ayudar a detectar problemas de manera temprana. Las nuevas pruebas digitales y herramientas que utilizan inteligencia artificial (IA) pueden detectar pequeños cambios en la memoria o el pensamiento que las pruebas tradicionales en papel podrían pasar por alto. Los análisis de sangre autorizados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) también pueden ayudar a los médicos a identificar señales de la enfermedad de Alzheimer en personas que presentan síntomas.

Si usted o un ser querido tiene dificultades con la memoria o el pensamiento, no espere. Hable con su médico. Cuanto antes busque ayuda, más opciones tendrá para manejar la afección y mantener una buena calidad de vida.

Referencias

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